Calaveras en mi Closet

Hechos desconocidos innegablemente podrían dañar mi reputación, amenazar con mis más apreciadas relaciones, cuando al final cuando sean descubiertos. Por lo que, la percepción de las personas acerca de mí, cambiarían. Lo cual me tiene nervioso y asustado, por el rechazo que pueda generar.

Satanás estuvo tras de mí cuando fui débil, me encontró cuando rechacé a Dios. Él jugó con mi mente, me atrajo, me tentó y fabricó situaciones irresistibles para mí. Puso trampas y maquinó cosas tales como: oportunidades fantásticas y mentiras que sonaban como melodías para mis oídos. Además de sueños y promesas que se volverían realidad.

Para su deleite, yo fui cayendo tras trampa sobre trampa la mayor parte de mi vida y creyendo en sus mentiras. Caí tan bajo que parecería que no hubiese manera de poder salir, viviendo en pecado sin importar nada ni nadie. Pues, el demonio me enseñó cómo vivir en él.

Mientras esto pasaba, Dios observaba y me extendía su mano diciendo: “Confía en mí, Cree en mí”, “Elige la vida eterna sobre la muerte”. Sabía que él estaba allí, pues mi corazón me lo decía. Aunque no podía verlo, como mi estado de cuenta bancaria, mis fondos confiables, mis inversiones, mi nueva casa, mi vehículo, mi bien remunerado empleo, mi círculo de amigos, los viajes, las fiestas y mis amantes. Además de mi sentimiento de insaciabilidad, de querer más y más, siempre más.

Dios me creó pare él y me quería de vuelta. Por lo que, me castigó y permitió que las cosas pasasen. Los mercados bursátiles se desplomaron, un horrible y costoso divorcio y pelea de custodia de mis hijos, perdí mi empleo, se abarató el valor de mi propiedad, mis abogados fueron corruptos, mis amigos se fueron y yo quedé en la devastación. Cuando mi cabeza paró de girar y pude darme cuenta di cuenta de que por todo por lo cual trabajé toda mi vida se había ido. Por lo que me fui en busca de un amigo, que estaba seguro que me ayudaría, Pero él me dio la espalda y me abandonó a mi suerte.  

 Por primera vez en mi toda mi vida, me vi en la bancarrota, sin ninguna respuesta de lo que me había sucedido y no tener la mínima idea de qué hacer. Todo me pareció desalentador y me abandoné a la tristeza. Lloré y lloré hasta quedarme dormido. Algo sacudió mi ser y me hizo caer de rodillas. Me lamente ante Jesús, le confesé muchos de mis pecados y le supliqué su perdón, para que él me tome, me ame, me ayude y me guíe.

Ya es como alrededor de tres años desde aquel día. Por un tiempo más pareciese que me estuviese hundiendo nuevamente en el mal, pero reúse dejar la mano de Jesús y me aferré a ella para seguir adelante. Oré para conocer y abrir mi entendimiento a Dios. Empecé a leer fervientemente la biblia y sus escrituras a menudo. Me suscribí para recibir devocionales diariamente e iniciar leyendo enseñanzas cristianas basadas en temas bíblicos. Comencé a asistir al templo y orar, regularmente.

En los últimos meses de mi vida finalmente he podido vislumbrar algo de luz al final del túnel. Abundan las bendiciones y estoy muy agradecido. De hecho, he recibido mensajes de Dios mismo. Me siento más confiado y sé que todo va a estar bien. ¡PERO! ¿Adivinen quién nunca se ha ido?

Hay alguien que no le hace nada de gracia de que haya vuelto hacia la presencia de Dios y Jesús, por lo cual se siente muy molesto. No podría empezar a describir con cuan ferocidad han sido los ataques de Satanás a mi alma. Desea mi vuelta a su dominio y esta vez juega más sucio todavía. Existen muchas calaveras en mi armario que el demonio me ayudado a ponerlas allí. Cosas de que no siento ningún orgullo de haberlas hecho tales como las mentiras para ocultar algo vergonzoso. Palabras dichas que han lastimado, acciones que amenazado la destrucción de los lazos de amistad y muchos actos increíbles que podrían causar daño a mi nueva vida cristiana.

Satanás fue alguna vez muy comedido y me hizo alcanzar todo lo que había deseado. Me elogió por las cosas bien hechas y me sugería que merecería mucho más. Colocaba nuevas tentaciones por todas partes. Todas para mí, sólo debía tomarlas. Hoy en día, todas esas adquicisiones me causan verguenza y repudio. Estas son las calaveras guardadas en mi closet y las cuales me amenzan en salir y tomarme de vuelta a la perdición.

Estas calaveras están en mí y son las que tratan de mantenerme distanciado de Dios. Satanás, me las recuerda a diario y me pregunta ¿Qué es lo que piensas?, me dice “¡Eres un tonto al pensar que estarás a salvo de mí con eso!”  

Mi completa libertad sería sacar a la luz todas esas calaveras de mi ayer y yo mismo exponerlas al mundo. No creo que exista otra manera. Esta sería la única forma con la cual desarmaría a Satanás e incrementaría mi relación con Dios.      

Muchos de nosotros tenemos calaveras guardadas en alguna parte. ¿Cómo tú convives con las tuyas? Te podría asegurar que tus oraciones me ayudarían a limpiar mis closets, donde ellas se encuentran.