El número Ocho de los Diez Grandes

Dios estableció un conjunto de leyes para que las sigamos. Diez reglas claras, fácilmente comprensibles. Todo lo que se debe de hacer es seguir estos diez simples mandamientos y sin duda nos aseguraremos de estar inscritos en el libro de la vida eterna.

Personalmente he aceptado a Jesucristo como mi señor y salvador; pues, él ha pagado con creses mi quebrantamiento de estas reglas. No existe pago aceptable frente a tal gran sacrificio. Talvés podría ser la sangre de un cordero de inefable pureza.

 ¿Sabes cómo he pagado a Jesús por esta bendición, a más de todas las demás bendiciones dadas por su sufrimiento y su muerte? Rompiendo todas estas reglas desde la primera hasta la última, una y otra vez. ¿Has hecho lo mismo? Gracias a Dios que Jesús ya ha pagado por “TODOS” nuestros pecados. Cada mandamiento quebrantado en nuestro pasado, los pecados cometidos hoy y de los cometamos en el futuro. “Todos” los pecados.

Hoy, quisiese dirigirme al respecto del octavo mandamiento que dice “No levantar falso testimonio en contra tu vecino”. Claramente y simplemente, nos pide no mentir. ¿Has mentido alguna vez? No ¡Jamás!, esa respuesta es una mentira también. Dios es verdad y debemos honrarlo no mintiendo.

Tengo otra calavera en mi armario que nació gracias a la mentira. Una mentira que necesita ser traída a la luz. Una mentira que estoy cansado de llevarla en mis hombros. Algo que amenaza con ser descubierta y cargarse mi integridad.

Esta particular mentira se originó para evadir el recurrente sufrimiento y pena cuando las personas inocentemente querían saber de mi pasado. Trayendo a relucir la más catastrófica experiencia de toda mi vida. Trataba de ignorar y esconder mi divorcio. Hice todo lo contrario de lo que dice Pablo en Efesios 4:31 NIV

Todo esto lo traía la inquisitivas preguntas que me hacían, ¿Estás casado? ¿Dónde está tu esposa? ¿Vino tu esposa contigo? ¿Está ella aquí? ¿Por qué no trajiste a tu esposa? ¡Me encantaría conocer a tu esposa algún día! Para todo esto, debía haber respondido “Soy divorciado, por lo tanto no tengo esposa” y allí debería en seco el cuestionamiento pero no. Entonces más preguntas vendrían con miradas de desilusión y curiosidad. Pareciera que a las personas les encanta hacer escarnio de las miserias ajenas para sentirse aliviados de la miseria de sus propias vidas.

Estas preguntas me expondrían a revelar todo lo que llevo adentro lo cual sería el desencadenador de eterno cuestionamiento que sería como un fuego atizado para que este en llama viva. Me dirían, ¡Oh cariño! ¡Qué pena! ¿Qué es lo que pasó? ¿Cuál fue el problema? ¿Hace cuanto tiempo fue? ¡Debes sentite solo! ¿Tienes hijos? ¿Cómo lo están pasando? ¿Puede ayudarte en algo? ¿Qué me aconsejarías acerca del divorcia? Entonces, estás libre. Sabes tengo una amiga…¿Te casarás nuevamente?

Estas respuestas y excavaciones irreflexivas traerían a la memoria toda la avaricia, el engaño, las acusaciones, las maquinaciones de los abogados en contra mía, las declaraciones injustas, las calumnias y las pérdidas financieras. Nuevamente, me costaría semanas de noches de insomnio para luchar con mi furia interna. Un día, después de unos cuatro años de este desgraciado evento, se me ocurrió la respuesta: "Soy viudo, mi esposa murió en un accidente automovilístico". La persona curiosa generalmente está demasiado conmocionada y avergonzada para hacer más preguntas. Por lo general, me ofrecen una disculpa, algo de simpatía y luego siguen su camino. Esto fue brillante. ¿Por qué no pensé en esto antes? Así nació mi mentira.

Con el tiempo, surgieron preguntas sobre la muerte de mi esposa aquí y allá, y sin pensar, proporcioné respuestas rápidas para satisfacer a quien preguntaba; además de protegerme. La mentira crecía y se volvía cada vez más densa. Transformándose en una revoltijo. Lo repetí tantas veces que se hizo realidad en mi mente. Salmos 119:29 NLT Todavía podía odiarla, despreciarla, calumniarla en mi corazón y negar que alguna vez me hirió tan profundamente como lo hizo. Ella estaba donde pertenecía, asesinada, muerta para mí, fuera de mi vida. La mentira también reemplazó la decepción y la vergüenza con la simpatía que deseaba. Nadie volvió a molestarme y estuve en paz. Bueno, eso pensé.  

Esta mentira ha retrasado mi vida y mi capacidad de avanzar. Treinta y ocho años después, todavía no había perdonado a mi exesposa. Aunque ella nunca lo había necesitado. Con la ayuda del Espíritu Santo me di cuenta del peso que llevaba y la necesidad que tenía de descargarlo. Todo este tiempo he tratado de lastimarla al no perdonarla, pero a ella ni siquiera le importaba. Además, ni pensaba al respecto. Solo me he estado haciendo daño yo mismo.  

Exponerme a mí mismo, liberar mi alma de esta pesada carga sería mucho más fácil si pudiera estar seguro de que nadie que conociera leyese este blog. Pero muchos de mis amigos más cercanos y queridos, muchos de mis conocidos e incluso mi pastor, me han mostrado su simpatía por ser viudo y que las acepté erróneamente. He abusado de su amor y de su aprecio. Ahora me arriesgo a perder su amistad y su confianza. Estoy tratando de establecerme como un hombre íntegro y esto ciertamente no hace ningún aporte a ello.     

Nunca intenté herir a alguien pero he lastimado a todos. Ahora, ya está fuera de mí y expuesto. Puedo empezar a respirar de nuevo. Satanás no podrá este secreto como una arma en contra mía, ya que yo mismo lo he expuesto.

Todo empezó con una pequeña mentira, ¡Soy viudo!       

Exhumación de una GRAN calavera

Existe una calavera en mi armario que debe ser expuesto. Una carga que me está agobiando y lo he estado arrastrando por más de 30 años. Esta calavera es la amargura, la vergüenza, el odio y la falta de perdón de un divorcio demasiado tóxico y doloroso.

Si en este momento se encuentra pensando en divorciarse ¡Escuche! Piénselo dos veces y considere cualquier otra alternativa. Investigue y sepa de antemano en qué se está metiendo. Especialmente si tiene hijos. Considere lo que la Biblia tiene que decir sobre el divorcio. Marcos 10: 6-9 NASB, Mateo 19:6 ESV, Efesios 5:21-33 ESV. Le animo a buscar asesoramiento matrimonial basado en la fe. Hable con su pastor o con cualquier pastor. Su matrimonio puede ser reconstruido y restaurado. Recomiendo mucho la oración y pedir ayuda espiritual. Santiago 1:5 NLT, 1 Corintios 13:1-13 NLT.

Si elige divorciarse, déjame contarle mi experiencia. Durante este proceso sufrí de un agobiante estrés, una terrible angustia emocional y de un traumático déficit financiero. Caí en bancarrota y un gran agotamiento mental. Además, se ensañaron en hacerme daño injustificado a mi integridad. Vi a mis hijos ser utilizados como peones y fichas de negociación sin tener en cuenta sus sentimientos. El resentimiento, la amargura, el maltrato injustificado, el daño, el abandono de mis amistades y la destrucción de mis relaciones familiares, se apoderaron de mí. Lo que me hizo estar siempre a la defensiva. La ira, la exclusión, el aislamiento, la depresión, el sueño, la privación, la desilusión, las falsas acusaciones, los pensamientos suicidas e intentos suicidio eran pan de cada día. Sin contar la codicia y el egoísmo que me acorralaban; el abuso mental y físico que era objeto, la pérdida de identidad que estaba sufriendo que me hizo bajar autoestima y sentir vergüenza de mí mismo.

Su divorcio tendrá efectos duraderos no solo en su persona, sino en seres inocentes. Su divorcio será de largo alcance y podría afectar a otras personas que ni siquiera puede imaginar. Tales como personas en su comunidad, en su lugar de trabajo y cualquier otra con la que esté en contacto directa o indirectamente. Cuando proceso ya esté en marcha, no podrá pensar racionalmente o con claridad. Su futuro se verá borroso y llegar a mañana será su meta futura. Vivir un día a la vez, será su nueva realidad durante mucho, mucho tiempo.

Después de todo esto, el resentimiento que sentí me convirtió en un irreconocible yo me convertí en una persona miserable y enojada. Odiaba a todas las mujeres al punto que incluso cuestionar el trato que mi propia madre hacia mi padre. Nadie quería estar a mi alrededor No quería estar cerca de mí. Después de intentar sin éxito para suicidarme por tercera vez volví a buscar ayuda profesional y eso es cuando la amargura se instaló. Pensar que estuve tan cerca de salir de esto vida para escapar de la crueldad que estaba sufriendo y luego de eso, me hizo incapaz de perdonar.

Lamentablemente, ahora veo que mi falta de perdón, no tuvo absolutamente ningún efecto en los perpetradores. Pero me detuvo, me empantanó, me mantuvo prisionero y me costó más de 30 años de mi vida. Solo a través de mucha oración finalmente he llegado al punto donde ahora puedo soltar esta calavadera de mi vida.

Con el amor y la guía del Espíritu Santo que vive dentro de mí. Hoy puedo decir, ex esposa, te perdono. Para el abogado de mi ex esposa, te perdono. Al juez, en particular, que obviamente era amigo del abogado de mi ex esposa; lo perdono por su juicio ridículo que daban fe cosas que nunca sucedieron. A la multitud de amigos, familiares, compañeros de trabajo y conocidos que fueron obligados a unirse al frenesí de estar en mi contra, los perdono a todos.

Aunque no era creyente de Cristo en ese momento, Dios presenció todo lo que se dijo y se hizo. Y yo le entrego a él esta increíble carga, de una vez por todas. Ya no la llevo. Ahora está en las manos de Dios para que él juzgue y lo emplee como lo considere conveniente.

Ya con la compañía de Dios, me siento listo para empezar a planear del resto de mi vida.

¿Está dispuesto a pasar por un divorcio? ¿Será capaz romper las cadenas que le encarcelen después?  

Calaveras en mi Closet

Hechos desconocidos innegablemente podrían dañar mi reputación, amenazar con mis más apreciadas relaciones, cuando al final cuando sean descubiertos. Por lo que, la percepción de las personas acerca de mí, cambiarían. Lo cual me tiene nervioso y asustado, por el rechazo que pueda generar.

Satanás estuvo tras de mí cuando fui débil, me encontró cuando rechacé a Dios. Él jugó con mi mente, me atrajo, me tentó y fabricó situaciones irresistibles para mí. Puso trampas y maquinó cosas tales como: oportunidades fantásticas y mentiras que sonaban como melodías para mis oídos. Además de sueños y promesas que se volverían realidad.

Para su deleite, yo fui cayendo tras trampa sobre trampa la mayor parte de mi vida y creyendo en sus mentiras. Caí tan bajo que parecería que no hubiese manera de poder salir, viviendo en pecado sin importar nada ni nadie. Pues, el demonio me enseñó cómo vivir en él.

Mientras esto pasaba, Dios observaba y me extendía su mano diciendo: “Confía en mí, Cree en mí”, “Elige la vida eterna sobre la muerte”. Sabía que él estaba allí, pues mi corazón me lo decía. Aunque no podía verlo, como mi estado de cuenta bancaria, mis fondos confiables, mis inversiones, mi nueva casa, mi vehículo, mi bien remunerado empleo, mi círculo de amigos, los viajes, las fiestas y mis amantes. Además de mi sentimiento de insaciabilidad, de querer más y más, siempre más.

Dios me creó pare él y me quería de vuelta. Por lo que, me castigó y permitió que las cosas pasasen. Los mercados bursátiles se desplomaron, un horrible y costoso divorcio y pelea de custodia de mis hijos, perdí mi empleo, se abarató el valor de mi propiedad, mis abogados fueron corruptos, mis amigos se fueron y yo quedé en la devastación. Cuando mi cabeza paró de girar y pude darme cuenta di cuenta de que por todo por lo cual trabajé toda mi vida se había ido. Por lo que me fui en busca de un amigo, que estaba seguro que me ayudaría, Pero él me dio la espalda y me abandonó a mi suerte.  

 Por primera vez en mi toda mi vida, me vi en la bancarrota, sin ninguna respuesta de lo que me había sucedido y no tener la mínima idea de qué hacer. Todo me pareció desalentador y me abandoné a la tristeza. Lloré y lloré hasta quedarme dormido. Algo sacudió mi ser y me hizo caer de rodillas. Me lamente ante Jesús, le confesé muchos de mis pecados y le supliqué su perdón, para que él me tome, me ame, me ayude y me guíe.

Ya es como alrededor de tres años desde aquel día. Por un tiempo más pareciese que me estuviese hundiendo nuevamente en el mal, pero reúse dejar la mano de Jesús y me aferré a ella para seguir adelante. Oré para conocer y abrir mi entendimiento a Dios. Empecé a leer fervientemente la biblia y sus escrituras a menudo. Me suscribí para recibir devocionales diariamente e iniciar leyendo enseñanzas cristianas basadas en temas bíblicos. Comencé a asistir al templo y orar, regularmente.

En los últimos meses de mi vida finalmente he podido vislumbrar algo de luz al final del túnel. Abundan las bendiciones y estoy muy agradecido. De hecho, he recibido mensajes de Dios mismo. Me siento más confiado y sé que todo va a estar bien. ¡PERO! ¿Adivinen quién nunca se ha ido?

Hay alguien que no le hace nada de gracia de que haya vuelto hacia la presencia de Dios y Jesús, por lo cual se siente muy molesto. No podría empezar a describir con cuan ferocidad han sido los ataques de Satanás a mi alma. Desea mi vuelta a su dominio y esta vez juega más sucio todavía. Existen muchas calaveras en mi armario que el demonio me ayudado a ponerlas allí. Cosas de que no siento ningún orgullo de haberlas hecho tales como las mentiras para ocultar algo vergonzoso. Palabras dichas que han lastimado, acciones que amenazado la destrucción de los lazos de amistad y muchos actos increíbles que podrían causar daño a mi nueva vida cristiana.

Satanás fue alguna vez muy comedido y me hizo alcanzar todo lo que había deseado. Me elogió por las cosas bien hechas y me sugería que merecería mucho más. Colocaba nuevas tentaciones por todas partes. Todas para mí, sólo debía tomarlas. Hoy en día, todas esas adquicisiones me causan verguenza y repudio. Estas son las calaveras guardadas en mi closet y las cuales me amenzan en salir y tomarme de vuelta a la perdición.

Estas calaveras están en mí y son las que tratan de mantenerme distanciado de Dios. Satanás, me las recuerda a diario y me pregunta ¿Qué es lo que piensas?, me dice “¡Eres un tonto al pensar que estarás a salvo de mí con eso!”  

Mi completa libertad sería sacar a la luz todas esas calaveras de mi ayer y yo mismo exponerlas al mundo. No creo que exista otra manera. Esta sería la única forma con la cual desarmaría a Satanás e incrementaría mi relación con Dios.      

Muchos de nosotros tenemos calaveras guardadas en alguna parte. ¿Cómo tú convives con las tuyas? Te podría asegurar que tus oraciones me ayudarían a limpiar mis closets, donde ellas se encuentran.   

Recompensado

Hace un tiempo atrás había impreso dos curriculums para presentar en dos diferentes plazas en una empresa ofertaba empleo. Una de ellas me parecería particularmente atractiva para mí pero como lo conocería posteriormente ya estaría cubierta por otra persona. Un día hace pocas semanas, recibí una llamada telefónica que haría que toda la incertidumbre de mi vida se disipase. Dicha llamada me cuestionaba si todavía estaba interesado en el cargo que había anteriormente aplicado. Además, si estaba dispuesto a asistir a una entrevista. Lo que yo respondí que ¡Si, claro! ¡Estoy más que dispuesto!

Después de haber fracasado en un par de entrevistas de trabajo, me encaminé a la cita lleno de confianza y determinación. Entonces, “alguien” (El Espíritu Santo), puso una oración en mi mente para pedir guía y fortaleza durante mi entrevista. Por lo que, solicite la compañía de la Santa Trinidad para que me socorriera cuando me sienta desfallecer. Ya en la entrevista, me sentí muy bien; relajado y despreocupado. Al finalizar, el entrevistador me solicito referencias personales. Sin duda está fue una buena señal del resultado obtenido.

Había pasado una semana desde aquél acontecimiento y no había sabido nada al respecto. Pero “algo” puso una idea en mi mente que les enviase un correo electrónico sugiriéndoles sutilmente que me encontraba listo, dispuesto y deseoso de trabajar con ellos. Lo hice pero pasó otra semana y no recibí ninguna respuesta. Nuevamente ese “algo” me dijo envíales un correo más pero este deberá ser el último. No sería nada gracioso ser acusado de acoso, me dije. Pasaron solo dos días y el viernes, ya había recibido un correo diciéndome que se podrían contacto dentro de las próximas semanas. Esto sin lugar a duda es una muy buena señal.  

Solo unos instantes antes de haberme ido a reunir con mi Grupo de Estudio de la Biblia el día domingo, ya había comentado a un amigo que estaba completamente esperanzado de conseguir finalmente un empleo. Después de mi reunión, mi amigo me deseo lo mejor y me pidió que le dejase saber si mis presentimientos se hacían realidad. El líder del grupo de estudio me preguntó qué era lo que pasaba, por lo que tuve que decirle a él también. A continuación el líder alzó sus manos y yo pensé que me iba a felicitar o talvés darme un apretón de manos pero no. Él me agarro de las manos como si me estuviese agarrándome de una superficie para no caerme e inmediatamente su esposa puso sus manos en mis hombros y empezaron a orar. Agradeció por la oportunidad que yo había recibido y le pidió que me bendijese. Además, dijo si en el caso esta oportunidad no se materializaba, yo continuaría esperando sabiendo de antemano que él (Dios) me tendría algo muy bueno reservado. ¡Guau! Que inesperado acto de apoyo, amor y hermandad. Comprendiendo que este grupo a más de estar orientado a la comprensión y aprendizaje de las Sagradas Escrituras a profundidad, daban tales demostraciones de aprecio siendo un grupo tan pequeño.  

Vino el día lunes y no habían llamadas registradas o correos electrónicos enviados de su parte. Llegó entonces el martes y simplemente no pasó nada. Pero avanzada la mañana del día miércoles, el teléfono sonó cuando estaba tomando una ducha por lo que no escuché nada. Al momento que estaba saliendo del baño oí el bip de la máquina contestadora que indicaba que alguien había dejado un mensaje. Esa era la llamada que tanto había estado ansiando. Por lo que les regrese la llamada inmediatamente pero mi llamada fue enviada a un correo de voz, no quedándome más remedio que dejarles un mensaje de voz diciéndoles que había recibido su recado para devolverles la llamada. Al medio día, los llamé nuevamente pero igualmente me botaba a buzón de mensajes de voz. Me dije, ¡Ah! ¡Esto debe ser una broma! He perdido lo que andaba buscando solo por mi dichosa ducha. Ya estaba considerablemente tarde y sin duda se había acabado el horario de trabajo, así que perdí toda esperanza de volver a saber algo de ellos otra vez. De repente, finalmente sonó el teléfono y se me comunicó que no obtuve la plaza para la que había aplicado pero ellos me ofrecían una plaza temporal de medio tiempo en caso de estar interesado.

Fue decepcionante saber que había sido rechazado una vez más. Obviamente acepté el trabajo ofrecido tratando de sonar feliz. Claro está, que algo es mejor que nada. Así que me empecé a realizar mis quehaceres hogareños para un poco procesar tal trago amargo. Fui a la cama temprano una vez que ya me había calmado. “El Espíritu Santo” y quizá Jesús también, me llevaron a ponerme a razonar. ¡Oye! ¿No qué habías orado por un empleo? ¿No le había pedido a Dios que te diese la oportunidad de demostrar que mereces un trabajo? ¡Hola, lo que obtuviste es un trabajo! ¿Qué es lo que había tenido que hacer hace más de una hora? ¿Mínimo, has pensado en darle las gracias? Salmos 9:1 NIV. Esta oportunidad marca todos los requisitos que deseabas en un trabajo. ¿Cuáles son las posibilidades de que vuelva a suceder? Vas a trabajar para ayudar a las personas necesitadas. Tendrás todos los domingos libres y nunca tendrás que perderte la iglesia. Recibirá algunos beneficios. Paga mejor que el salario mínimo. Es una pequeña empresa con un pequeño ambiente familiar. No hay sindicato. Todavía no has tocado fondo, ¿es ahí donde preferirías estar? ¡Se agradecido por el amor de Dios! Comienza con lo que te han dado, haz lo mejor que puedas y mira a dónde te lleva.

Ellos estaban en lo correcto y yo tan equivocado. Podría no tener ningún empleo pero si lo tengo. Dios ha escuchado mis plegarias y una vez más él me ha contestado. Salmos 118:21 NIV ¿Cómo sé lo que está pensando? No sé sus planes para mí. Esto podría ser solo el comienzo, una prueba o una muestra. Sin duda, si trabajo como si estuviera trabajando para Él, demostrando que soy digno y mostrando mi agradecimiento, él aumentará mis bendiciones. Es una oportunidad para alabar a Dios administrando el salario que gano y devolverle al Señor su parte.

Recé tantas veces e incluso supliqué la oportunidad de probarme a mi mismo ante él en un trabajo y ahora que he sido bendecido, ya he fallado. No le di gracias a Dios por esta bendición. 1 Tesalonicenses 5:18 NIV.  Entonces, me puse de rodillas y oré. Le agradecí y me disculpé por ser desagradecido. Le confesé que soy débil y que necesitaría de su fortaleza para evitar que me enorgullezca y piense que puedo lograrlo de ahora en adelante. Le pedí que me mantuviera agradecido y que realizara mi mejor esfuerzo. Le pedí que me guiara y me ayudara a planificar el uso adecuado del salario que reciba.

En muchos sentidos, este trabajo inicial es de importancia clave porque todo lo que pienso y hago, cómo actúo y reacciono, está siendo analizado. Mi actitud determinará si soy digno de más y si se me debería permitir avanzar. Mi fe está siendo probada. Debo permanecer positivo y esperanzado.   Hebreos 11:6 NLT

Haría bien en recordar la segunda parte del versículo en Isaías 60:22 NCV, “Yo soy el Señor y cuando sea tiempo haré que estas cosas pasen diligentemente."

Empleos y más empleos por doquier (Pero ninguno para mí)

La búsqueda de empleo es una montaña rusa emocional y si recientemente has pasado por este extenuante proceso o estás atrapado en él en la actualidad. Sabes exactamente a qué me refiero. No importa cuál sea tu edad, género o raza; si queremos un empleo debemos pasar por este proceso. Aunque es verdad entre más años tengas va a ser más complicado encontrar uno. Si se quiere aplicar para trabajar en una fábrica y se tiene una edad avanzada, cierto sobrepeso y no haberse capacitado para estar al día en los conocimientos modernos; el panorama se pondrá mucho más complejo. Imagínese cuan empinadas van a ser las montañas que se deben escalar y cuan profundos son los valles a los que hay que descender. He subido y bajado tantas veces que debería estar tan en forma como el ganador de los Juegos CrossFit, Rich Froning Jr. Además, de ser tan elegante y hábil como un leopardo.

Voy a pasar a mi quinto mes sin trabajo e ideas mundanas. Por lo que, una avalancha de pensamientos se están apoderando de mi mente. ¿Por qué no consigo un trabajo? ¿Es porque soy viejo? ¿Es porque estoy gordo? ¿Es porque soy demasiado exigente? Tal vez simplemente no me estoy esforzando lo suficiente o posiblemente mi currículum no está bien escrito. ¿Me parezco poco profesional o demasiado profesional? ¿Aparento ser demasiado fuerte o soy demasiado débil? Realmente no importa, porque en al final del día, el mundo asume que es mi culpa que no tenga trabajo.

Después de estos pensamientos de inseguridad, un cúmulo de otros sentimientos mundanos me aplastan. Sentimientos de rechazo; ya sabes, cuando el gerente o la persona de relaciones públicas no podrían mostrar más interés en ti, como si realmente le interesaras. En tu mente sabes ¡Absolutamente no estás consiguiendo ese trabajo! El sentimiento mundano de estar decepcionado y no servir para nada te invaden. Si yo sé que estoy mucho más calificado y capacitado que esa persona que contrataron. ¿Quién es él, el nieto del jefe? Entonces el mundo me ofrece frustración. ¡Haber! Si he repartido un millón de currículums por todos lados. Por lo que empiezas a preocupar y llenarte de ansiedad ¿Y qué sería el mundo si no te causara ansiedad? Presentándote negro tu porvenir y tu mente comienza a cuestionarte ¿Cómo podré pagar mis deudas? ¿Cómo podré vivir? Finalmente, caerás en una enfermedad muy de estos tiempos ¡Depresión! El mundo me dice: no soy bueno para nada, un perdedor, un patético; en pocas palabras un completo inútil. ¡Mejor desiste y no busques empleo!  

¿A dónde me debo dirigir ahora? ¿Mejor será ir a la cama y continuar en mi búsqueda mañana? Bueno, por qué no pedir ayuda celestial y ver a Jesús que tiene que decir al respecto. ¿Qué promesas me hizo Dios y qué ofrece el Espíritu Santo? Por lo que, que me volví hacia Dios y oré. Le pregunté: "Dios, ¿por qué tarda tanto?" ¿No estoy orando de la manera correcta? ¿Estás escuchando mis oraciones? ¿Cuando?

Dios nos asegura, Yo escucho cada plegaria.1 Pedro 3:12 ESV
Dios está en control, hace todo para nuestro bien. Romanos 8:28 ESV
Dios nos provee. Lucas 12:24 ESV
Dios está con nosotros dondequiera que vayamos. Josué 1:9 ESV
Dios nos bendicirá y tiene planes para nosotros. Jeremías 29:11 ESV
Dios lo concede en el tiempo justo. Lamentaciones 3:25-26 ESV

Jesús no permitirá que perezcamos. Juan 3:16 KJV
Jesús nos ayuda a cargar nuestra carga. Mateo 11:28 KJV
Jesús es la verdad y proveerá el camino. Juan 14:6 KJV
Jesús nos prepara para nuestro futuro. Juan 14:2 KJV
Jesús ilumina nuestro camino. Mateo 5:16 KJV
Jesús está deseoso de ayudarnos. Mateo 7:7-8 KJV

El Espíritu Santo nos da el poder. Hechos de los Apóstoles 1:8 NLT
El Espíritu Santo aboga por nosotros. Romanos 8:26 NLT
El Espíritu Santo nos enseña lo que debemos saber. Juan 14:26 NLT
El Espíritu Santo guía nuestras vidas. Gálatas 5:16 NLT
El Espíritu Santo nos invita a trabajar juntos. Gálatas 5:25-26 NLT
El Espíritu Santo vive en nosotros. 1 Corintios 6:19 NLT

¿A quién permites que gobierne tu vida, el mundo o Dios?

Un limitado tiempo para vivir

Pues aquí vamos de nuevo. Qué mes de revelación ha sido este. Nunca pensé que tuviese tantos sueños, pensamientos y circunstancias que aparecieron de la nada. Estoy seguro de que la manera en que Dios dispuso para que yo lo conociese es a través de la lectura diaria de su palabra en la biblia, estudiando cada día los devocionales y asistiendo los estudios bíblicos que se imparten en mi iglesia.

Una vez más, y creo que justo fue antes de despertarme cuando tuve otra experiencia mística. No sé nada acerca de los sueños y el significado de estos o porque ocurre, pero si me pongo a pensar creo que todas mis experiencias siempre han sido justo antes de despertarme. Bueno, de todas formas, esta vez mi encuentro no fue un sueño sino más bien una sugerencia y algunas recomendaciones. No estaba siendo abordado por nadie específico, sino por una voz invisible que simplemente salió de la nada. Como es de esperar, podría venir de un espíritu. Santo cielo, justo cuando acabé de escribir la última palabra, me di cuenta que el primer sueño que tuve fue con El Hijo osea Jesús y mi último sueño fue con El Padre, Dios, y ahora este es del Espíritu Santo. La Santísima Trinidad, los tres me han hablado en tres ocasiones diferentes. No exactamente en el orden en que estamos acostumbrados a escucharlos; El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo. Hace un tiempo tuve un sueño acerca Padre que colocaría estos acontecimientos en el orden en que nos dirigimos a la Santísima Trinidad. No he escrito sobre el primer sueño porque todavía estoy tratando de ver la mejor manera para compartirlo de la forma más clara posible.

Esta vez, escuché: "¿Qué pasaría si te dijera que solo tienes un tiempo limitado para vivir?". Me quedé sin palabras. Creo que Dios tiene sentido del humor, pero no creo que bromeara sobre la muerte. Me quede completamente en silencio (mi mente se quedó en blanco). Tenía un poco de pánico y una tormenta de pensamientos pasaron rápidamente por mi mente. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué está mal? ¿Cuando? La respuesta fue: "No importa el por qué y no tienes nada malo. Pero la hora está fijada, y será hoy. ¡Qué espanto!, pensé en mis adentros. "Le sugiero encarecidamente que ponga sus ideas en orden y planifique cuidadosamente su tiempo". No recuerdo haber tenido miedo, pero si estaba en estado de pánico, simplemente no pude establecer ninguna prioridad. Tan rápido como pensé en una cosa, pensé en otra que era más importante. Muchos no tenían ninguna importancia en absoluto. No hace falta decir que me desperté un poco perturbado. El pensamiento me siguió todo el día.                                                                                                                                                     

Si hoy fuese el último día de tu vida e intempestivamente lo supieses ahora mismo ¿Qué harías primero? Supongamos que fuese real y que un auto fuera de control y a toda velocidad te atropellara y te hiciese volar por los aires. Tú estarías yaciendo en la calzada y un pequeño de grupo de personas se arremolinan en torno a tu cuerpo. Y entre sueños escucharás que alguien llama a emergencias 911. No sabes a ciencia cierta que sucede pero sabes que algo malo está pasando pero lo supones de forma instintiva ¿Cuáles deberían ser tus prioridades? ¿Te encuentras preparado para la vida eterna?                                   

Ya es hora de poner la casa en orden. Priorizar las cosas de acuerdo a nuestras circunstancias. No tendremos idea alguna de la cantidad que serán. Jesús puede volver en cualquier momento, y debemos estar preparados para ese día. Cuanto tiempo tendremos, puede ser un año, un mes, una semana, pocos días. En el escenario propuesto anteriormente posiblemente algunas horas o a lo mejor solo unos minutos.                                                                                            

We’ve got to make this good and it has to be right. Are you going to be thinking about all the material things you’ve accumulated? All that money you’ve invested, in your stocks, mutual funds, bank accounts and in your pension plan. Guess what? You’re not taking it with you. How about your car? You’re not taking that either.  Not your home; your shoes, clothing or jewelry. I think we can throw out any ideas of making material items a priority. How about your career, you know the job you put before your family. How about your gym membership, the “Golf Club,” your baseball team or your booked vacation? Sorry! You won’t be going anymore; your friends and acquaintances will figure it out on their own. So, we can throw out your social life. What’s left?

He meditado al respecto, y personalmente dejaría las cosas en manos de Dios y urgentemente trataría de ponerme en paz con nuestro salvador Jesucristo, sin demora alguna. Podemos decir, querido Señor Jesús, por favor ven y toma mi mano. Lamento los pecados que puede haber cometido hoy. Tengo que darte mil disculpas por mis pecados. Te doy mis más sentidas gracias por perdonarlos. Yo también perdono a todos los que han pecado en contra mía. Soy tuyo Jesús. Seguidamente, miraría hacia lo alto y finalizaría diciendo, por favor, quédate conmigo hasta que termine esta vida. En tu nombre, Amén.                   

Si todavía tengo algo de tiempo, me aseguraría que mi familia y amigos queden en paz conmigo. Si hubiese suficiente tiempo podríamos unirnos en oración y dedicarme a reconciliarme con cada uno de ellos para quedar libre de culpas. Les animaría a seguir y aceptar a nuestro Señor Jesucristo como nuestro salvador y pastor, para que guíe enteramente nuestras vidas. Les hablaría que no guarden tristeza alguna porque estaré bien en el cielo. Finalmente me despediría apropiadamente hasta que la hora de mi último suspiro llegue.

Entonces, peguntate lo siguiente: ¿Te sientes espiritualmente listo para morir? ¿Estás seguro del destino de tu alma cuando hayas muerto? ¿Verás a tus familiares y amigos allí? Si aún hay tiempo ¿Por qué mejor no asegurarnos que estaremos todos en el cielo?

Una probadita de libertad

Esta mañana tuve una breve visión o un pequeño sueño, y de nuevo creo que fue solo un instante antes de despertarme. Estaba conversando con Abba. No podía verlo, era más como una declaración telepática recibida en mi mente, pero podía sentir una presencia cuando me senté o me paré frente a él. Esto está fuera de lugar con cualquier visión o mensaje registrado en la Biblia. Todos en la Biblia que fueron visitados o vinieron a la presencia de Dios o Jesús, inmediatamente cayeron de rodillas con la cara contra el suelo. ¡Dios mío! Espero que no lo haya ofendido, pues no me incliné ante Dios porque no me di cuenta de inmediato de que realmente era Abba. Ruego que mi ignorancia se deba a mi inmadurez como cristiano, a que nunca haya esperado que Dios estuviera directamente frente a mí, hablándome.

Cuando su mensaje vino a mí, entendí que él estaba preguntando me ¿Por qué no me has entregado el control completo? Creo que fue justo en ese momento que me di cuenta de que Dios me estaba hablando. Mi mente quedó en blanco y comencé a balbucear frases sin sentido. Entre el impacto de esta experiencia, mis pensamientos languidecieron. Pero finalmente me sobrepuse y logré responderle, bueno, sé que debería, no sé por qué no lo hice inmediatamente porque no tengo razón alguna para no hacerlo. Claramente, te has hecho presente ante mí. Aunque, no tienes que probarme nada, ya que ¿Quién soy? Nadie. Tú eres Dios y yo un simple hombre, si esto hubiese sido una entrevista para decidir si voy al cielo, podría decir a ciencia cierta que la hubiese arruinado.

Lo siguiente que sucedió fue tan increíble. Ya que me sentí como si una lluvia sentimientos viniesen sobre mí y me quitasen un enorme peso de encima creado por el estrés, la presión, la responsabilidad, la culpa, la insignificancia, la preocupación y esa sensación de desconocimiento, que yacía sobre mí. Toda esa presión se había ido porque comencé a procesarlos y ya no estaban sobre mí. Entonces empecé a entender, que así es como es entregarse de manera total y completa a Jesús. Cada dolor y cada pena fueron removidos de mi interior quedando sin ningún grano de sentimiento negativo. Inundando mi ser de una paz, una positividad que nunca antes había conocido. Me sentí más confiado de que estaré bien y que tendré éxito en cualquier cosa que Dios me la provea. Seré más fuerte ante la crítica, el rechazo y la humillación porque él está conmigo. Encontraré un empleo, pero no un empleo cualquiera, sino uno en que Dios lo haya provisto para mí, para honrarle, darle gloria y además, se amolde de forma perfecta a mí.

Cuando logré hablar con Jesús, le dije: Sí, señor, sí. Por favor, entra hasta la última capa de mi corazón, quédate en mí, se rinde todo mi ser ante ti. Que la voluntad de Dios se haga en mí. Estoy cansado de todos mis fracasos y de tratar de hacer las cosas a mi manera. Cuando me desperté, todavía estaba diciendo, sí Señor en mi mente. Inmediatamente, comencé a pensar en todo lo que tenía que hacer. Entonces, ¿Qué debo hacer luego? Será mejor que realice más currículums. Obviamente, necesito tener un trabajo. Por lo que será mejor que empiece a investigar nuevas formas para servir a Dios. Eso probará mi compromiso. Deberé ir al centro de la ciudad y entregar los currículums vitae que tengo a los posibles empleadores que encuentre, para que Dios pueda decidir qué trabajo va a ser el más conveniente me para mí. Quizá ¿Ese trabajo puede podría ser una especie de rebautizo?. Sí, me encantaría.  

Cuanto más pensaba y más asumía los pensamientos mundanos, mis pensamientos mal concebidos, los sentimientos eufóricos que tenía, también empezaron a desvanecerse. El peso quitado de mis hombros empezaba a volver. Estaba perdiendo el sentimiento de la presencia de Dios. Mi libertad se estaba escapando. ¿Por qué Dios? ¿Qué me está pasando? Por favor, no me quites esta sensación. ¿Cómo puedo retenerlo? ¿Qué hice mal? ¿Donde estás Abba? ¡Oh, Dios mío! No me digas que lo heché todo a perder.

No fue hasta que empecé a escribir esta experiencia al papel cuando noté mi fatal error. Apenas había terminado de decir: "Sí, Señor, soy Tuyo, todo mi ser, hasta última parte de mí, me rindo", ¿y qué hice? Inmediatamente pisé los dedos de los pies de Dios, me hice cargo de mi día, perdí de vista sus gracias y comencé a hacer mis propios planes para lo que pensaba que debía hacer y lo que debo hacer para asegurar mi lugar con él. Una vez más estuve siguiendo el mundo y su forma de pensar como todos los demás lo hacen. Lo tenía todo y luego me encerré en mí mismo. ¡Qué tonto!

Me sentía muy triste y pensé que este jueves iba a ser como cualquier otro. Comencé mi jornada y leí mi verso del día, Salmo 56: 4 NLT. Luego, las escrituras asignadas para el día, Salmos 119: 1-88 NIV. ¡Gracias Abba! Muy apropiado para como me siento ahora. ¡Buen consejo! Gracias por permanecer conmigo y continuar abriéndome los ojos. Tú no fuiste a ninguna parte, aquí estas, aquí, en estas dos Biblias. A continuación, leí los devocionales que regularmente sigo. ¡Ah! Y ahí estás de nuevo. Debería haber sabido mejor. Prometiste nunca dejarme y no lo hiciste. Deuteronomio 31: 8 ESV..

 En la tarde tuve una cita con el dentista y mientras esperaba en el salón, continué leyendo Purpose Driven Church, del pastor Rick Warren. Habían pasado semanas desde la última vez que leí este libro, ¿y qué leí? La madurez espiritual se demuestra más por el comportamiento que por las creencias y se necesita una variedad de experiencias espirituales con Dios para producir madurez espiritual. Gracias Jesús, por tu comprensión.

Sintiendo la presencia de Dios

En el estado previo al despertar , justo antes de volverme consciente y levantarme de la cama. Experimenté un encuentro o un sueño increíblemente profundo. No sé la hora exacta, ni la duración. Pero era tan realista, que cuando me desperté todavía estaba en eso. Este evento me acompañó desde el sueño hasta el comienzo de este nuevo día. Estaba completamente despierto y aún en el sueño. Estaba en paz, como nunca antes me había sentido. Estaba nadando de alegría, satisfacción y gratitud; en un estado completo de felicidad eufórica. Recuerdo que me desperté sonriendo y me mantuve sonriendo todo el día.

Permítanme tratar de describir lo que me pasó, de la forma como lo recuerdo.

No sé de donde vino, ni de dónde he había estado. Lo único que sé es que el sueño empieza conmigo mirando hacia adelante. Estaba inmóvil, atrapado, encorvado. Llevaba tanto peso en muchas mochilas, bolsos, fundas de lona adicionales y otros fardos. Habían cobertores enrollados y mantas, carpas y canastas adicionales con numerosos artículos colgando de las cuerdas. Estaba cargado como una mula de carga. Mis bolsillos estaban llenos y todo lo que tenía en ellos estaba tirando de mi camisa empapada de sudor, mi chaqueta sucia y mis pantalones sucios con mis rodillas expuestas. Mis desgastadas botas de trabajo pesaban como tener plomo en su interior y hacían que en mis pies se hundiesen en la tierra. 

Estaba soleado, caliente y seco, mis labios estaban agrietados y sangrando. La piel de mi cara, manos y brazos era como cuero curtido. Me dolían los pies, mis piernas palpitaban, las articulaciones de mi cadera ardían de dolor. No había una posición cómoda para aliviar los pinchazos eléctricos que los sentía en mi espalda baja y alrededor de mis sobresalientes costillas. Mi columna vertebral se sentía comprimida, mis hombros estaban encorvados y mi cuello estirado hacia adelante; así que estaba tenso y rígido; siendo imposible girar de lado a lado. Mi postura era tan pobre que estaba mirando el suelo polvoriento justo delante de mis pies. Levanté mi cabeza tan alto como pude reunir la fuerza, para poder enfrentar lo que supuse, era Jesús.

No vi a nadie, pero al escucharlo hablar, solo podía ser él. No tengo idea de cuánto tiempo he estado caminando, viajando, a la deriva. No tengo idea de dónde acumulé todo aquel peso que estaba cargando y no tengo idea de cuánto tiempo lo había estado cargando.

Jesús dijo: "ven a mí, déjame que te ayude". "Quítatelo y entrégame todo, yo me haré cargo de tu peso". No me moví, simplemente me quedé allí delante de él, estaba demasiado débil para moverme. No dije nada, ni siquiera estoy seguro de poder hablar. La forma en que pude ponerme de pie fue una confusión. Estaba congelado como un espantapájaros. 

Jesús dio un paso hacia mí y suavemente comenzó a quitarme las bolsas de la espalda y las dejó caer. No me di cuenta al principio pero poco a poco, comencé a sentir que la presión sobre mí se estaba disminuyendo. Además, pude mover un pie y reposicionarme hasta quedar equilibrado. Mientras tanto, Jesús estaba descargando mi equipaje, me hablaba en voz baja.       

No recuerdo lo que dijo en ese momento, pero solo puedo suponer ahora después del hecho lo que estaba diciendo. Me imagino que me preguntó ¿Cuánto tiempo había estado llevando esa pesada carga? Me lo imagino diciéndome, que él va a compartir mi carga. Recuerdo que me animó a dejarlo todo y confiar en él. Yo no dije ni una palabra, pero recuerdo que hubo un punto, cuando comencé yo mismo a descargar algunas de los últimos pesos que pendían de mí. Finalmente todo fue descargado y me quedé en silencio frente a Jesús; sucio, encorvado, magullado y adolorido y cansado. Tan terriblemente cansado, agotado, extenuado y quemado por el sol. Jesús habló de nuevo y lo recuerdo diciendo que él estaba allí para mí, me pidió que creyera en él y que confiara en él. Ten fe en mí, me dijo, y te daré descanso.  

Finally I broke my silence and I told Jesus, “I believe.” “I do.” “I believe.”  “Take all of this away, I’m so tired, I can’t carry it any longer, I just can’t do it any more, I give up.”  “Please take away all the negativity, the pain from holding on, the mental anguish, the hurt feelings.” “Oh Lord Jesus, please take away the lies, the guilt, the resentment and the hate, the disappointment, the fear, the anxiety, anger, sadness, hopelessness and despair.” “I want  to be free, free of the handcuffs and free of the chains holding me down.” 1 Pedro 5:7 : "Descarga toda tu ansiedad en sus hombros, pues a él realmente le importas "                                                                            

Recuerdo que estaba gimiendo y llorando. Mis ojos estaban hinchados y mi nariz fluía, mi boca estaba seca y pegada como pegamento. Mientras tanto, continuaba volviéndome más y más ligero mientras pedía que se eliminara cada pecado. Llegué a un punto de ingravidez y luego me di cuenta de que mi creencia y mi fe en Jesús eran sinceras y genuinas. Cuanto más me arrepentía, más ligero me sentía. Cuanto más ligero me sentía, más fuerte era mi fe. Recuerdo, que mi corazón sentía firmemente que la biblia, Dios, Jesús y el Espíritu Santo, eran verdaderos. No existe ninguna duda en mí al respecto. Es verdad, tal cual como lo sostiene las sagradas escrituras.

 Nuevamente, no sé cuándo ni cómo sucedió, pero allí estaba parado, estaba limpio, afeitado y arreglado. Luego noté que no había dolor, ningún dolor en absoluto, ni una pizca, ni una picazón. Nada, de nada. No había presión, ni pellizcos, ni tirones, ni tensiones. Sin ardor en los ojos, sin dolor de estómago, sin artritis en mis dedos, sin dolor en las articulaciones de mis caderas, codos o tobillos. Podía moverme en todas direcciones, lanzar mis brazos en el aire, saltar hacia arriba y hacia abajo, girar la cabeza de lado a lado, torcer la espalda y mirar hacia atrás. Pero espera un minuto ¿Qué es esto? Sin angustia tampoco, sin preocupaciones, sin negatividad, sin miedo, sin pánico, sin estrés, sin aprensión. ¿Había muerto? ¿Había terminado mi vida? ¿Se acabó todo? ¿Estaba finalmente descansando? Pero no, estaba vivo, nunca me había sentido tan vivo. Caí de rodillas e incliné la cabeza hacia el suelo delante de Jesús. Gracias Jesús, gracias Jesús, eres verdaderamente quien dices que eres. ¿Qué? ¡Hay más! Me di cuenta de que estaba envuelto en amor, esperanza, alegría, gratitud, paz, satisfacción, asombro. Era euforia y luego, me desperté.

Fue justo antes de que mi alarma empezara a sonar a las 5 am. Sonreí de oreja a oreja y me dije en voz alta "Así que esto es lo que es ser verdaderamente ser libre" "Esto es lo que obtienes cuando finalmente te abandonas al amor de Jesús" " Cuando realmente crees, cuando ya no hay dudas, cuando expresas una fe total e incuestionable”. Estoy en un estado de felicidad pura. No hay nadie ni nada, que pueda borrar la sonrisa de mi cara.                                          

Tiré las sábanas, me incorporé y oré. “Querido Abba, Así que esto es lo que es entregar totalmente mi vida a ti. Gracias desde lo más profundo de mi ser. Gracias por darme esta experiencia increíblemente maravillosa. Ahora sé lo que tengo que hacer y sé la recompensa que tendré. Abba, te entrego libremente todos los aspectos de mi vida. Acepta mi vida, hazte cargo de mi vida, que se haga tu voluntad en mí. En el nombre de Jesús. Amén.”                                                                                           

Perseverando en Dios y mis cambiantes planes

Comencé a recibir ayuda de un centro de asesoramiento laboral, donde aprendí por qué mi antiguo currículum no estaba llamando la atención a los empleadores. Realizar nuevos currículos toma bastante tiempo, pero lo bueno es que ahora entiendo cómo estos nuevos curriculums son mucho más efectivos que los anteriores.

Estoy buscando un trabajo de tiempo completo. Por lo cual oro, para que venga el gran día en que Dios me ayude a encontrar el trabajo más conveniente para mí. Es tan desalentador entregar tantos currículums y no recibir una llamada para una entrevista. Sería más sencillo rendirme y parar de hacerlo. Tengo que ser sincero en decir que ciertos días lo he hecho pero sé que al no hacerlo tango la garantía que nadie va a llamarme y darme la oportunidad de trabajar.

Despite my failure to secure work I have not given up on seeking out God. Without fail I have kept up my morning conversations with our Father in heaven. Each morning I spend time contemplating the meaning of the verse of the day provided by BibleGateway.com. I try to relate it to myself, others, or a past or present situation. I ask myself, what is God telling me? Then I read on average, three chapters from each of two Bibles. This year I am reading the New Living Translation and the Nueva versión internacional at the same time. Often I gain more understanding when I read the chapters a second time. I read any footnotes for the chapters and follow up on any cross reference that was given.  

Después de leer ambas biblias, leo dos devocionales diarios que recibo en mi correo electrónico, además de un pequeño número de otros correos electrónicos y varios mensajes de blogs de sitios cristianos.

Empleo alrededor de dos a dos horas y media, cada mañana con el Señor. Estoy seguro al afirmar que le dedico en promedio tres horas y media al día a su alabanza. Me parece de lo mejor inicializar mi día de esta manera ya que me proporciona una inspiración espiritual que perdura a lo largo del día, algo que sinceramente agradezco. Pues, al transcurso del día existen demasiadas distracciones que podrían interrumpir una conversación efectiva con nuestro padre.

Haciendo un balance de mi tiempo vivido aquí, en términos de días y semanas. Lo que yo había planificado al regresar a Canadá, era vivir con mi hija y mi nieta; y ayudarles de en lo que pudiese. Luego, conseguir un trabajo y encontrar una iglesia en la cual yo pueda formar parte. Culminando mi plan, era convertirme en voluntario para darle gloria a nuestro Señor. Mi tiempo cronometrado era de dos a tres meses.

Pero los tiempos de Dios son diferentes y su plan divino fue totalmente diferente a lo planificado. Abba tiene su propio plan para mí. Creo que él examinó mi plan, lo rediseñó e hizo una nueva planificación. Agregó elementos cruciales, que descuidadamente pasé por alto o que de otra manera ni siquiera consideré. Él lo puso todo en su lugar. Así que ahora, ya no se parece tanto a mi plan sino a su plan.  Salmo 19: 7-9 ESV.

Nuestro Padre celestial tomó nota de mi total falta de paciencia, de mi arrogancia al creerme autosuficiente, el distanciamiento que existió entre nosotros, mi lucha por poner mi entera confianza en él y mi persistente falta de fe. Él ha engranado hábilmente todo de acuerdo a su plan. El cual me hizo sorpresivamente quedarme sin ningún lugar para vivir (Una temporada y en la siguiente (Primera parte)/ Pensamiento y Reflexiones). Esta fue una lección de cuatro meses de paciencia, búsqueda espiritual y descubrimiento, para mí. Parece que Dios sintió que era más importante que yo creciera espiritualmente que encontrar un trabajo o unirme a una iglesia o ser un voluntario. Esa experiencia abarcó parte de su plan destinado para mí. (One Season and into the Next Part One/Ponderings and Musings) This was a four month lesson in patience, soul searching and discovery, for me. It seems that God felt it was more important that I grow up than find a job. I did not find work, nor did I join a church or become a volunteer, and as for MY timeline, well that was swallowed up half way through this first stage of HIS plan.

Ahora, en la segunda parte del plan de Dios, me encuentro en la ciudad y no en el campo. Esta experiencia la cuento en un post anterior( (30 de marzo del 2019 / De Mi Diario) ). Luego de esto, vuelvo a mi plan renovado donde tendré que encontrar un trabajo y entre más pronto mejor. Estoy muy atrasado en mi plan original. Luego, seguramente podré buscar una iglesia donde sea parte de esa familia espiritual, buscar opciones de voluntariado y comenzar a glorificar al Señor con mi vida. Y solamente allí podré decir, misión cumplida.

Bueno, ahora son dos meses más allá en el camino. El primer paso de mi nuevo plan modificado aún no se ha materializado, he asistido a dos iglesias (como lo cito en el post (Tratando de encajar / De Mi Diario)) y parece que he encajado al tercera en la tercera iglesia "La iglesia en los robles"((La iglesia en los robles / De Mi Diario).). Una vez más mi plan ha sido celestialmente modificado ya que no he encontrado un trabajo pero si una iglesia donde hacer mis alabanzas. Al parecer, el plan de Dios es que ahora me convierta en miembro de una iglesia y forme parte de dicha congregación antes de trabajar para sostenerme a mí mismo. El plan rectificado de Dios también me ha llevado a un pequeño grupo de estudio de la Biblia, como voluntario en un ministerio donde sirven comidas a los menos privilegiados y, más recientemente, al grupo de Misión de los Hombres en la iglesia. Me pregunto ¿Donde está mi trabajo? Este ítem se ha saltado tres veces más abajo dentro de mi plan y todavía me encuentro esperándolo.

Mi plan era encontrar una iglesia y formar activamente parte de ella. El plan de Dios me proporcionó la una familia eclesiástica que anhelaba y tres familias de apoyo adicionales. Creo que puedo decir con seguridad que mi plan para mi vida, fue escaso y sus prioridades estaban desordenadas. Es bastante obvio que mi plan no tiene coherencia celestial en absoluto. Por otro lado, el plan de Dios, es SU VOLUNTAD personalizada para mí. Se cumplirá a través de mí, a su voluntad y en su tiempo. Yo solamente soy el vehículo de su gracia y su bondad. Porque su voluntad y sus tiempos son perfectos.

Pensé que tenía un plan bastante bueno y coherente con mis circunstancias. Sin embargo, obvié que Dios tendría otra cosa en mente para mí y mi ansia de conseguir un empleo sigue en espera. Me pregunto ¿Dios tiene un plan al respecto? Por lo vivido, Dios me ha provisto de todo el soporte espiritual primero antes que mi empleo, seguramente lo hizo para que tenga una mejor comunicación con él para finalmente encontrar mi tan esperado empleo.

Dios me provee todo lo que necesito, una y otra vez, día tras día. Él ve que me encuentro comprometido seriamente en ahondar nuestra relación y él sabe lo que realmente necesito para seguir adelante. Aumentando mi confianza y fortaleciendo mi fe, proporcionándome apoyo y entendimiento espiritual. Siendo esto más importante para él que yo viva en estos momentos, que pasar horas dedicándome a un trabajo común y rutinario.

¿Conseguiré un trabajo? Creo que lo haré. ¿Cuando? En su determinado tiempo. ¿Me siento y miro la televisión y espero que Dios lo encuentre? ¡NO! Al igual que era necesario tener un plan que posteriormente Dios hizo que fluya según su gracia, creo que debo continuar aplicando a varias ofertas de empleo de mi interés. Sabiendo que Dios plasmará su voluntad y providencia nuevamente, en la opción que él tenga prevista para su gloria y mi beneficio.

Proverbios 3:5-6 ESV

Limpiando nuestra alma con el Espíritu Santo

Antes de iniciar mi búsqueda de Jesús, confesar mis pecados, pedir perdón por mis múltiples faltas y suplicar su guía para ordenar mi desastrosa vida. Era habitual no poder dormir en las noches o despertar súbitamente a media noche, enojado y molesto por todo lo que había pasado a lo largo del día. Despertaba tan enojado que me resultaba difícil conciliar el sueño y sentía mucha rabia al no encontrar la forma de volver a dormir. Solía ver televisión o leer un libro para de esta forma para contrarrestar mi enojo y llamar al sueño nuevamente para descansar algo en lo que quedaba de noche.

Poco después de buscar y pedirle a Jesús que se hiciera cargo de mi vida, tuve mi primer encuentro con el Espíritu Santo. En ese momento no lo sabía, pero en retrospectiva me cayó el veinte. Ahora entiendo algunos de los dones del Santo Espíritu da cuando aceptamos a Jesús como nuestro señor y salvador.

El encuentro fue justo después de despertar enojado. Primeramente, me encerré en mis problemas, me daba las vueltas en la cama y pateando las cobijas, reflexionando en lo que debía haber hecho o como debía haberme comportado en las distintas actividades vividas en el día. Murmurando en baja voz maldiciones y malas palabras por ser tan tonto. Ya me estaba culpando como siempre de todo lo malo hasta que de repente vino una idea de la nada en la cual me sugería pedirle ayuda a Jesús. Entonces, decidí probar, comencé a relatarle mis problemas y suplicarle su ayuda para resolverlos. Al terminar, me sentí liberado y sin pensarlo, quedé dormido nuevamente.

Estuve contento por haber tenido esa idea, no sé por qué no se me ocurrió anteriormente. Yo ya había escuchado hablar acerca del Espíritu Santo pero no tenía ni la más remota idea donde calzaba él dentro de las sagradas escrituras. La única cosa que tenía entendido era que Dios es nuestro creador y que Jesús era nuestro salvador. Me di cuenta que había descubierto una manera efectiva de contrarrestar los ataques de Satanás. No sé quién inspiró la idea de ir a pedir socorro a Jesús. Firmemente creo que fue el Espíritu Santo que hizo que esa idea venga a mi mente y deje a Jesús se encargase de todos estas embestidas del demonio, pues él es mi pastor y protector.

Sin lugar a duda esta fue una de las mejores experiencias que he tenido en estos dos años de ser cristiano. El parar de utilizar mi tiempo de descanso para tratar de resolver mi problema de ira contenida por pedir la ayuda de nuestro salvador que es lo más inteligente que he hecho en mi vida. Nadie en mi entorno me podría calificar de ser un cabeza dura aunque tengo un cráneo denso pero estoy seguro que aún mi cerebro absorve el conocimiento.

Alrededor de dos años y medio, estoy trabajando en mi cristiandad y podría decir que finalmente he aprendido que el Espíritu Santo es un regalo de Jesús y que vive dentro de mí. He empezado a mantener una relación personal, le he orado y le he dado las gracias igualmente que Abba y a Jesús. El Espíritu Santo me ha enseñado a darme cuenta cuando estoy bajo ataque y cuando el demonio trata de levantar viejas heridas. Cuando tardo en reaccionar, el Espíritu Santo me da una mano. He aprendido en no tratar de resistir en pedir la asistencia divina y certera de Jesús.

Salmos 139: 23-24 NLT : Search me, Oh God, and know my heart; test me and know my anxious thoughts. Point out anything in me that offends you, and lead me along the path of everlasting life.

Justo cuando me pongo a la defensiva como reacción a los embates del diablo. En algún punto el Espíritu Santo hace que se inviertan los papeles y me pongo a lo ofensiva. Me encantaría que el Espíritu Santo limpie toda suciedad que existe en interior. Quien mejor que él que vive en mi interior para saber cuál es lo que debe de ser eliminado de mi ser. Me gustaría que me señalara cuales cosas deben ser mejoradas para que me ponga manos a la obra. Todas esas olvidadas viejas heridas de las cuales el maligno aprovecha con sacarlas a relucir para atormentarme en las noches o muy temprano al despertarme. Por lo que tendría un conocimiento pleno de estas heridas y las llevaría a la presencia sanadora de Jesús. Inmediatamente perdonar a las personas que me las causaron, ofrecerlas a estar personas frente a la luz reparadora de nuestro señor y unirme mentalmente con Jesús para que juntos botáramos estas heridas al fuego para se conviertan en cenizas.

Cierto día traté de recordar las heridas que me agobiaban. Había planeado contarlas y ver cuales ya habían sido sanadas y cuales estaban aún en estado de latencia. Pero milagrosamente todas ellas fueron eliminadas o sanadas. Cuando Jesús toma cartas en el asunto las trata desde la raíz y las sana para siempre de una vez por todas. Es difícil imaginar que he cargado tanto desperdicio por tantos años, algunos de estos desperdicios los he llevado por décadas. Ciertos de ellos son tan antiguos malestares que eran tan dolorosos pero que ahora me doy cuenta cuan insignificantes eran y me río de cuan tontos eran. ¿Cuán innecesario estrés vivido por no tratar de sanar las heridas a tiempo a través del perdón? ¿Cuánta energía malgastada y cuanto tiempo de vida perdido cargando este peso muerto en mis espaldas?

El Espíritu Santo ha realizado una verdadera limpieza profunda en su casa que es mi interior. No sólo ha removido mis sentimientos de dolor sino que ha eliminado los resquemores, mis celos y mis faltas que he cometido a otros y que nunca he pedido disculpas (¡Eso dolió!). Este ejercicio de limpieza de la casa espiritual está en curso todavía. Odio admitir pero hay pecados aún muy incrustados dentro de mí que tomara cierto tiempo poder removerlos completamente de mi interior. Las heridas y los pecados son tan dolorosos que me han hecho auto engañarme para seguir adelante con mi vida. Al hacerlo he engañado a mis queridos y más cercanos amigos para no tener que lidiar con sus consejos y lo principal, encararme con mis faltas y problemas espirituales. Pero desde que descubrí la cristiandad trato de mostrarme tal cual soy a mis amigos, con mi nuevo yo, renovado y lo más limpio que pueda como lo hago a los ojos de nuestro señor.

Tengo muy presente que Jesús ha lavado mis faltas con su preciosa sangre algunos miles de años atrás y no estoy tratando de comprar mi salvación porque esto sería imposible. Con la valiosa ayuda del Espíritu Santo y la de Jesús, podré quitarme todos esos pesos muertos y sólo así viviré más libremente mi vida pero siempre asegurándome de complacer a nuestro Padre en los cielos.  

Romanos 6:13 NLT : Do not let any part of your body become an instrument of evil to serve sin. Instead, give yourself completely to God, for you were dead, but now you have new life. So use your whole body as an instrument to do what is right for the glory of God.